Cómo la terapia Gestalt cambió mi vida.

Escribo este post como una reflexión personal de mis pensamientos internos y memorias de vida. Estuve en terapia Gestalt cuando estaba viviendo un proceso muy complicado en mi vida. Más tarde, detuve mi intervención terapéutica debido a diversas dificultades en muchos niveles. A pesar de eso, lo que había ganado hasta entonces era un gran paso en mi estado personal y afectivo. Continúe con mi vida y una vez más me sometí de nueva cuenta a la intervención terapéutica. Esta vez todo estuvo mejor. La terapia Gestalt ha sido lo más maravilloso que he experimentado hacia mi propio Ser, mis pensamientos, mis creencias, mis concepciones, mi vida entera.  Me di cuenta de quién soy, dónde estoy y cómo estoy. Tuve que enfrentar la responsabilidad de mis propias acciones, sabiendo que era yo la la que en realidad estaba sintiéndose así, haciendo y viviendo así. Nada era una coincidencia ahora, no había victimas, ni nadie a quién culpar. Aprendí que no puedo cambiar lo que me pasó, las situaciones, los hechos, las personas y las maneras. Pero puedo cambiar la manera en que me siento con respecto a ellas, la manera en que decido enfrentarlo, la forma en que quiero vivirlo. He aprendido a tomar conciencia de mis emociones, y más aun, a ser consciente de mi aquí y ahora. Vivir en el presente en vez de seguir viviendo en el pasado; a dar diferentes significados a esas cosas que no puedo cambiar y que son parte de mi vida. La terapia Gestalt ha sido un regalo en mi vida, me ha dado herramientas que me han ayudado a ser consciente de quién soy, de cómo me siento y de cómo puedo cambiar mi manera de ver muchos eventos en mi vida. He aprendido mucho de mí, he crecido como ser humano. La Psicología Humanista y la psicoterapia Gestalt me han ofrecido nuevas posibilidades y de alguna manera me han empoderado, pero como decía el Tío Ben: “un gran poder conlleva una gran responsabilidad”. Es la responsabilidad de la vida de uno mismo y de sus decisiones. Saber que soy yo la que decide como quiere sentirse con respecto a lo que sucede, dejar de se víctima y empezar a vivir mi vida, ser consciente de que yo he decidido estar como estoy. Hablar de un proceso terminado no es posible ¡y qué bueno que no lo sea!. Somos seres humanos  en cambio constante, en una autoactualización, como señalaría Maslow. Este evento es un parteaguas importantísimo para mí y de cómo la psicoterapia Gestalt cambió mi vida.

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